miércoles, 10 de noviembre de 2010

Políticas creativas para la formación y empleo de los jovenes

Los jóvenes que empezaron a trabajar y abandonaron su educación tras conseguir el título de la ESO, dos de cada diez, tienen ahora la oportunidad de reengancharse con un salario



La Junta anuncia un plan para aquellos jóvenes que estudien y trabajen a la vez


El 40% de los jóvenes que pueden trabajar en Castilla y León no lo hacen. El modelo dual en el que trabajan conjuntamente las consejerías de Educación y Economía pretende recuperar a todos aquellos jóvenes entre 18 y 24 años que abandonaron los estudios tras concluir la educación secundaria obligatoria y que ahora se encuentran sin trabajo y sin expectativas de encontrarlo y ayudar también a todos aquellos que continúen sus estudios de grado medio y grado superior mientras trabajan como aprendices. Esta política es creativa, pero muy ambiciosa porque la comunidad ya tiene uno de los niveles más bajos de población joven sin el título de Graduado en ESO (16,73% frente al 31% de la media nacional). Eso respecto al fracaso escolar.


Por otro lado, según los datos manejados por el Gobierno de Castilla y León, ocho de cada diez jóvenes continúa una educacion media cuando acaba la obligatoria a los 16 años. El abandono de las aulas, en consecuencia, afecta a un sector muy concreto de la población juvenil que viene a representar el 20% de todos ellos. Por lo tanto, el objetivo es ahora reducir al mínimo este porcentaje y dar nuevas oportunidades a los que ya están en el sistema educativo y quieran o necesitan iniciar la vida normal de trabajadores.


«Lo que más preocupa en toda Europa, sin duda, es el abandono escolar temprano», señala el viceconsejero de Educación en Castilla y León, Fernando Sánchez-Pascuala. Es el fenómeno «nini», el indicador educativo que mide el porcentaje de población de 18 a 24 años que no se encuentran realizando estudios y que sólo ha alcanzado el Graduado en Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), la titulación académica mínima en España.


Cortar de raíz. La tasa de abandono escolar temprano en España se sitúa en el 31,2%. El objetivo y las recomendaciones de la UE a los países miembros es reducir este indicador por debajo del 10% en el 2020. En los últimos años ya se han puesto en marcha actuaciones encaminadas a su progresiva reducción, como el Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo, concebido como un proyecto de cooperación territorial entre el ministerio y la consejería de Educación. Se amplía este nuevo curso a tercero y cuarto de Primaria y a los centros sostenidos con fondos públicos. Además, dentro de las medidas que contempla el plan de acción para combatir el abandono escolar temprano, se ha puesto en marcha la implantación de los denominados contratos-programa por los que las administraciones ofrecerán más recursos a aquellos centros que realicen esfuerzos para mejorar el rendimiento escolar de sus alumnos o se encuentren en situación de desventaja escolar.


En la misma línea, se encuentra también el programa para la reducción del abandono escolar temprano, que contempla medidas específicas dirigidas a alumnos, familias, profesorado e instituciones educativas en aquellas zonas y colectivos en los que hay mayor nivel de abandono.


43.768 potenciales. Todas esas políticas encaminadas a atajar de raíz un fenómeno creciente entre los jóvenes, como son los «ninis». La provincia leonesa tiene 43.768 residentes entre 18 y 24 años de edad, de los que un 14% ni estudia ni es demandante de empleo, según la ratio establecida por Educación. El abandono se encuentra en Castilla y León en niveles por debajo de la media nacional y afecta al 26% de la población joven frente al 33% de la tasa nacional.


«Primero, no queremos que los chicos pasen sin el equivalente al graduado escolar», explica Sánchez-Pascuala. Durante el mes de julio, hay centros escolares abiertos y orientados a jóvenes que no tienen la titulación obligatoria. El 90% de los que acuden a estos cursos consiguen el objetivo. Se percibe también en la estadística del presente curso un incremento del 12% en las matriculaciones de formación profesional. Este fenómeno se explica por el retorno de aquellos que abandonaron el sistema educativo por empleos sin valor añadido y sin expectativas de futuro.

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