viernes, 4 de febrero de 2011

Pruebas libres y pruebas de acceso

Conoce algunas opiniones acerca de las ventajas e inconvenientes de las pruebas libres y de las pruebas de acceso para adultos.



Pasado un tiempo de nuestra vida, nos planteamos retomar los estudios que abandonamos tempranamente, pero no sabemos cómo hacerlo, o cuál es la mejor opción, si sacar el Graduado escolar o el Bachillerato, si presentarnos a las pruebas de acceso a ciclos formativos o si preparar la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años. Estas son algunas de la ventajas e inconveniente al decidirnos por una u otra opción.

  • Pruebas libres de Graduado en ESO. Es el título básico, y como tal te permite acceder a distintos trabajos y oposiciones en los que se pide esta titulación. Académicamente te abre el paso hacia el Bachillerato o a cualquier Ciclo Formativo de Grado Medio.


  • La prueba de acceso a ciclo formativo de Grado Medio o de Grado Superior. La superación de la misma te permite acceder directamente tanto a un ciclo como a otro, pero solo a la especialidad a la que te presentes. Superada accedes directamente y puedes saltar algún año de estudios; el principal inconveniente es que de por sí no es equivalente a ningún título, ni tan siquiera al Graduado en ESO. Solo después de aprobar algún curso empieza a ser equivalente.


  • La prueba libre de Bachillerato. Te permite obtener el título de Bachiller, que a su vez da acceso a la Universidad, o a un Ciclo Formativo de Grado Superior. Es un título que se demanda para ciertos trabajo u oposiciones. Ahorra años de estudio. En la actualidad hay pocas Comunidades Autónomas que lo tengan regulado.


  • La pruebas de acceso a la Universidad para mayores de 25 años (en alguna Comunidad también para mayores de 45 años). Abre la puerta a la Universidad, pero solo a la Universidad a la que te presentas. Tampoco tiene equivalencia con ningún título, ni siquiera con el Graduado en ESO, lo que significa, que si no se sigue estudiando no vale para nada (excepto para algunas oposiciones). Empieza a tener equivalencia después de aprobar alguna asignatura o curso.


Y entonces, ¿qué es lo mejor? No hay nada mejor ni peor. Cada uno tiene que valorar qué necesita o cuál es su objetivo, las prisas o el tiempo del que dispone. Pero hay algo común a todo ello: cada una presenta un grado de dificultad de acuerdo al nivel de exigencia, y no regalan nada. No en vano gracias a las pruebas libres puedes avanzar muchos años de clases en unos pocos meses.

Es por ello que aunque la gente tenga la posibilidad de prepararse por su cuenta no acostumbra a ser una buena opción, ya que la gran mayoría de personas realmente no avanzan hasta que encuentran una tutorización a su medida y unos buenos contenidos actualizados.

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